Fusariosis

Efecto del ambiente sobre las enfermedades infecciosas de la cannabis

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Para que una enfermedad del cannabis se desarrolle y podamos ver sus síntomas, es necesario que se cumplan estas tres condiciones:

  1. Que exista la enfermedad en la zona
  2. Que la planta sea susceptible a dicha enfermedad
  3. Que las condiciones ambientales sean las adecuadas para que la enfermedad pueda desarrollarse.

Estas tres condiciones son esenciales, es decir, si o sólo si se dan las tres, se desarrolla la enfermedad, de lo contrario no tendría esa suerte.

IMPORTANTE: En España existen enfermedades que parasitan al cannabis (punto 1), la mayoría, por no decir el 100%, de las variedades comerciales son claramente susceptibles a estas enfermedades (punto 2), la posibilidad de controlar las condiciones ambientales (punto 3) sería la única solución como posible herramienta para un biocontrol preventivo.

Fusarium radicular de la marihuana conocido como “Red Boot”

El cannabiscultor más experimentado, conoce o debería conocer el efecto negativo que se da en ciertas condiciones ambientales, como las generadas en situaciones de lluvia con temperatura agradable. Situaciones muy nefastas para el cultivo del cannabis ya que favorecen el desarrollo de muchos patógenos como el Oidio, el Moho gris, etc.

Las condiciones ambientales como la temperatura, la humedad, la luz, la nutrición, el pH del suelo, son factores que pueden ser determinantes a la ahora de que se genere una enfermedad o no, e inclusive con que gravedad se presentará. Por tanto, los factores arriba mencionados son claramente “factores limitantes” para el desarrollo de las enfermedades parasitarias del cannabis.

A continuación, vamos a estudiar como influye el ambiente sobre el desarrollo de las enfermedades parasitarias del cannabis.

Efecto de la temperatura

La temperatura no es sólo un factor limitante para las plantas, también lo es para las plagas y para las enfermedades del cannabis. Son pocas las enfermedades de plantas que actúan cuando las temperaturas son bajas, al igual que las plagas, los patógenos pasan los inviernos en un estado de hibernación en el suelo, en plantas perennes, etc.

Las condiciones más cálidas, en cambio son favorables tanto para el cannabis como para sus patógenos. Algunos patógenos, como los responsables del oidio de la marihuana son inclusive más virulentos durante las épocas más calurosas de verano que en otoño, especialmente en condiciones de invernadero o de interior.

Como todos los seres vivos, los patógenos del cannabis como los hongos y la bacterias, tienen uno rango óptimo de desarrollo que varía bastante dependiendo de la especie patógena. Pero podemos afirmar que la mayoría de los patógenos del cannabis tienen un rango de acción que varía desde 20ºC hasta los 35ºC de temperatura. Teniendo en cuanta que el cannabis precisa de una temperatura óptima de desarrollo de 24-26ºC de temperatura. En esas circunstancias una enfermedad del marihuana siempre tendrán las condiciones ideales de clima para su desarrollo.

Efecto de la humedad

La humedad ya sea en forma de lluvia, de humedad ambiental, rocío, o agua de riego, es un factor determinante sobre el desarrollo de las enfermedades fúngicas y bacterianas que afectan al cannabis.

ATENCIÓN: El agua es tan necesaria para el cannabis como para sus patógenos: la germinación de las esporas de los hongos, su penetración en la planta, su desarrollo y en ciertos casos para su esporulación y formación de infecciones secundarias es necesario que exista agua en forma de humedad o en forma de capa muy fina sobre el vegetal. Las bacterias y los nemátodos también necesitan el agua para dispersarse y multiplicarse.

Esporas de oidio de la marihuana recolectados en Canarias
Esporas de Leveillula taurica uno de los patógenos que causan oidio de la marihuana (La Mancha Amarilla)

El agua tiene una especial importancia en la dispersión de las esporas flageladas, ya sea por la planta que por el suelo. Estas esporas utilizan el flagelo para moverse sobre una fina capa de agua sobre las hojas y por el suelo entre las raíces.

El exceso de humedad en el suelo favorece el desarrollo de ciertas enfermedades radiculares, vasculares y chancros. Las enfermedades como el Fusarium sp. y el Phytium sp. se relacionan casi siempre con el encharcamiento de los medios o suelos de cultivo. Un exceso de humedad ambiental favorece la aparición de hongos aéreos como la Botryitis cinerea.

Finalmente la humedad tiene un papel vital en la activación y desarrollo de los nemátodos patógenos. Éstos son seres vivos de hábitos acuáticos, y suelen ser muy sensibles a la sequía. Algunos de éstos sobrevive a esta época seca formando quistes, o nódulos con huevos que permanecerán en el suelo a la espera de una mejora de las condiciones.

Efecto del viento

El viento es un factor limitante para las plantas, las deshidrata, las lesiona por fricción mecánica entre ellas, y sobre todo  para muchas enfermedades del cannabis, el viento es vital para la dispersión de un nuevo inóculo infectivo.

A veces el viento juega a favor nuestro, su acción sobre las hojas, por ejemplo, hace disminuir la humedad de la superficie lo suficiente para evitar, por ejemplo, la penetración de un conidio de Alternaria solani.

La ventilación forzada es un método muy eficiente para limitar el comienzo de las enfermedades como la Botrytis cinerea,  la Alternaria sp. y muchas otras al diminuir la humedad necesaria para su comienzo. Por otro lado, la ventilación forzada es también el vector de dispersión de inóculos infecciosos más eficaz en los cultivos de interior e invernaderos. Las esporas procedentes de una infección primaria generada en el cultivo se dispersarían por todas las plantas con la consiguiente posibilidad de que se generen infecciones secundarias. Para disminuir las infecciones primarias, el aire de entrada a los cultivos de interior puede ser filtrado.

Efecto del pH

El pH del medio de cultivo es otro factor de gran importancia que influye en la aparición y en la severidad que tienen ciertas enfermedades que afectan al cannabis; en particular a las enfermedades radiculares y vasculares. El Fusarium, patógeno que afecta a las raíces y a los vasos xilemáticos del cannabis (según la raza), es un habitante del suelo que se desarrolla mejor en medios ácidos que en medios de cultivo más neutralizados.

Además de la influencia que tiene la acidez sobre el desarrollo de los patógenos, el pH también tiene una trascendental repercusión directamente en la disponibilidad, adsorción y absorción de los nutrientes. Un pH de la solución del suelo fuera de los rangos óptimos causa deficiencias y toxicidades, estrés que hace las plantas más susceptibilidad a los ataques de enfermedades oportunistas típicas en el cultivo del cannabis.

Efecto de la nutrición

La nutrición tiene una primordial influencia sobre el desarrollo de las enfermedades del cannabis. Las plantas que reciben una alimentación equilibrada tienen mayor capacidad para protegerse de los patógenos y limitar sus invasiones.

Los planes de nutrición muy ricos en nitrógeno favorecen el desarrollo estructural de la planta, pero este tejido de rápida y nueva formación, es muy herbáceo, y por tanto más sensible a las infecciones de distintos patógenos. Por el otro lado, la deficiencia de este elemento, también favorece el desarrollo de enfermedades oportunistas como la Botrytis que aprovechan la debilidad para infectar hojas y comenzar su infección primaria.

Una alimentación equilibrada dificultará en mayor medida el desarrollo de muchos patógenos. Podemos afirmar pues, que la nutrición influye directamente en la velocidad de crecimiento de las plantas y la velocidad que tienen éstas para responder al ataque de un patógeno.

Deficiencias de la marihauna, ¿sabrías cual es cada una?

Efecto de la luz

Aunque el efecto de este factor comparado con otros como la temperatura o la humedad sobre el desarrollo de las enfermedades del cannabis es notoriamente menor, algunos patógenos precisan de ciertas horas de oscuridad para realizar su infección, mientras que otros la luz los activa.

La insuficiencia lumínica afecta de forma negativa al cultivo de cannabis y, en cierta manera, positivamente a los patógenos, en particular a los oportunistas que aprovechan la debilidad de las plantas para infectarlas.

En el biocontrol de las enfermedades del cannabis usamos el control de las condiciones climáticas como herramienta preventiva y curativa, claramente junto a otras prácticas agrícolas de control parabiológico como la aplicación de fitofortificantes, fungicidas ecológicos, etc.


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